


A los doce años me crecieron los pechos y los chicos comenzaron a hablarme diferente, ya no me gritaban que cogiera el balón, solo balbuceaban.
Mi segundo gran amor, llamémosle Esteban, fue compañero mío del colegio. No era especialmente guapo pero tenía una nariz con mucho carácter y una sonrisa tímida que me alborotaba por dentro.
La mujer tiene una resiliencia asombrosa. Se puede estar muriendo de dolor, sin ganas de nada, llorando por dentro, pero si hay que hacer una tortilla de patatas, se hace. Está llena de recursos. Haya paz o haya guerra, haya comida o no, sean tres o veinte a la mesa, siempre encontrará algo que nos […]

Copyright © Las chicas del Cancán 2024. Made with ❤️