Después de una guerra toca tomar fuerza y reconstruirnos, reconstruir nuestra casa, nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestro espíritu.Los tratamientos oncológicos pueden vivirse como auténticas batallas, en las que se pierden trozos de una misma, y después de las cuales hay que reunir las piezas que quedan en pie para seguir adelante. Puede ser un momento de muchos interrogantes que vienen a resumirse en uno: ¿cómo continúo con mi vida?
Yo no quise hacerme reconstrucción de pecho para no pasar otra vez por un quirófano, así que le hice un funeral a mi pecho para no aferrarme a esa pérdida, decidí mostrar mi cicatriz para normalizarla ante mí y ante la mirada de los demás y, después de hacer recuento de todo lo que me quedaba y de todo lo que había ganado durante el duro proceso, decidí hacer arte con ello y transformarlo en belleza -entiendo por belleza aquello que nos toca, que nos conmueve y nos transforma.
Dedico este vídeo artístico a aquellas mujeres que han pasado por una mastectomía y un vaciado ganglionar. Vosotras reconoceréis enseguida algunos de los movimientos de rehabilitación. ¡Ánimo!
Estoy feliz de contar con dos nuevos colaboradores que han hecho posible este vídeo: Joan martorell, que ha compuesto esta bellísima música para nosotras, y Gerardo Yllera , haciendo virguerías con la cámara y en la edición. Espero que podamos seguir haciendo proyectos juntos. Gracias también a Alberto Iriondo por ese espacio maravilloso donde grabamos tan a gusto y con tanto apoyo por su parte.

